

Crema de calabaza y jengibre
Hay cremas de calabaza que se quedan planas de sabor, casi solo dulzor. El jengibre fresco es lo que le falta a la mayoría: un fondo picante y cítrico que corta el dulce de la calabaza y hace que cada cucharada pique un poco de curiosidad. Se hace en una sola olla y no lleva nata ni ningún lácteo.
Valores nutricionales aproximados, calculados sobre los ingredientes indicados.
Elaboración paso a paso
Sofríe la base
Calienta el aceite en una olla y sofríe el puerro 4-5 minutos a fuego medio hasta que se ablande. Añade el ajo y el jengibre rallado y cocina 1 minuto más, removiendo para que no se queme.
Cuece la calabaza
Incorpora la calabaza y la patata, cubre con el caldo y añade una pizca de sal. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece 20-25 minutos, hasta que las verduras se deshagan al pincharlas con un tenedor.
Tritura
Retira del fuego y tritura con la batidora hasta que quede completamente fina. Si la notas demasiado espesa, añade un poco más de caldo caliente hasta ajustar la textura que prefieras.
Ajusta y sirve
Prueba y rectifica de sal y pimienta. Sirve caliente con un chorrito de aceite de oliva y semillas de calabaza tostadas por encima si quieres un extra de textura.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerla sin jengibre?
Sí, aunque pierde ese contraste picante que la hace diferente. Si no te gusta demasiado fuerte, empieza con la mitad de la cantidad indicada.
¿Se puede congelar?
Perfectamente, hasta 3 meses. Congela en raciones individuales y descongela en la nevera o directamente al fuego a baja temperatura.

